miércoles, 10 de diciembre de 2014

decir hola

Según el INE más de 42.000 españoles dejaron el país entre enero y junio de este año, pero como hasta las palabras también mienten diremos que es movilidad exterior, como gusta decir a algunos, y dormiremos más tranquilos. 

Porque el miedo no reside en decir adiós a alguien sino en la posibilidad de no volver a decir hola, y con esto es complicado levantarse cada mañana, mirar al reloj y decidirse a poner el mismo pie sobre la misma alfombra de todos los días. Uno quizás encuentra más trampas en su camino a la felicidad cuando es consciente de tantas y tantas cosas que se hacen mal a su alrededor, y en su sensación tan desbordante de pequeñez para poder cambiar algo. Ojalá pudiéramos vivir al margen, sin más, y centrarnos en nosotros mismos: todo sería más fácil, pero solo eso. 

Decir hola, hacerle entender que sería bonito poder reír juntos de nuevo y escribirle por vez penúltima que fue duro verle marchar, pero que aún hay esperanza para que, entre todos, dejemos migas de pan en el camino, a ver si vuelve. Si quiere.

jueves, 4 de diciembre de 2014

downgrade

Probablemente ya lo haya comentado en otra entrada o en otro blog (es lo que tiene escribir sin cobrar), pero me parece siempre un tema interesante y merecedor de revisiones.

Ya os han contado eso de los tres factores clave en la comunicación: el mensaje, la emoción y la corporalidad. Es importante, también, refrescar que el peso que cada una tiene a la hora de hacerse entender responde a un 7%, 38% y 55% respectivamente (el factor cultural no altera demasiado los porcentajes), así que si desconocías el dato puede que tras quedársete el culo torcío entiendas muchas cosas de ahora en adelante. No basta, pues, con decir un "te quiero" o un "lo siento", hay que acompañarlo con intenciones, con gestos y, si es posible, con hechos (esto ya es de matrícula), así que medios de los que dependemos hoy en día: correos, redes sociales, whatsapp y demás mierdas se antojan insuficientes en muchos momentos donde la palabra no basta y se requiere de un extra que a menudo no queremos encontrar. Tampoco valen a veces los emoticonos, por mucho que ya estén disponibles aquellos subiditos de tono (sí, amigos, ahora para proponer sexo oral en el ascensor al adversario basta poner dos dibujitos y un interrogante). 

Planteároslo, de verdad. Aparcad el móvil, apagad el ordenador y miraos a los ojos. Proponed un downgrade en vuestros hábitos de vida y abrazad las bondades de lo analógico. Puede que hasta os redescubráis un mínimo, aunque con aprender un poquito de la persona que tenéis delante ya me daría con un canto en los dientes.

lunes, 1 de diciembre de 2014

resiliencia

1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.
RAE

Una de las cosas buenas que tiene mi profesión es que te da para vivir currando más bien poquito y sin moverte de la silla. La otra, que a veces escuchas a gente que merece ser escuchada. 

Evidentemente, una de las dos es parcialmente falsa (realmente gano cantidades ingentes de dinero), así que hoy hablaban del trabajo en grupo en unos workshops que, oh Señor, eran interesantes. Y mencionaron esta palabrota desconocida para el común de los mortales y muy empleada en talleres de carácter motivacional, del rollo teambuilding y esas mierdas que tanto gusta pronunciar. 

Resiliencia, amigos, o cómo nos asomamos al abismo. De alguna manera, esto tiene que ver con nuestra actitud ante el cambio, generalmente a peor, que un 1 de diciembre se nos puede presentar ante nuestras narices. Y como cualquier otro músculo, se ejercita, se cultiva y repercute de manera directa en nuestra zona de confort, por lo que aquellas personas que sepan gestionar esos miedos iniciales ante las sorpresas y pisen con cierta seguridad terreno desconocido, irán ampliando paulatinamente sus fronteras frente a aquellos que jamás se decidieron a cruzar ni tan siquiera la puerta. Porque tendemos a acomodarnos, y puede ocurrir que lo que otros interpreten como una huida, o un paso atrás, responda más bien al deseo de abrirnos más ventanas y, quién sabe, al ánimo de saltar por ellas, aun a riesgo de que la caída nos deje alguna que otra secuela.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

puertas (edited)

Rescato una entrada de un blog intermedio que en breve borraré. Hay escritos que sirven para muchos miércoles, como las películas:

Desde que recuerdo me gusta el cine. Puede ser porque siempre ha logrado remover cosas por dentro que la realidad no conseguía, o empleaba más tiempo en hacerlo. Nos falta, pues, algún violín en el momento adecuado, o seleccionar únicamente aquellas escenas que hacen avanzar la historia, prescindiendo del resto.

El cine fue una puerta abierta a otras: los libros, la pintura, el dibujo, el teatro, la música... todas ellas tan importantes o más que la primera. En eso consisten las puertas, al fin y al cabo, en ser paso hacia una realidad nueva, y son lo que nos hace seguir escribiendo nuestra historia, frente a aquellos que encuentran acomodo en una única habitación.

Creo que todo aquel que no tiene miedo a cruzar estas y otras líneas no puede ser mala persona. Todo aquel que se sorprendió a sí mismo en los ojos de otro, que hizo suyo lo de fuera y viceversa, no puede sino hacer el bien. Qué bueno es lo que nos rodea, a pesar de lo dura que se hace a menudo la criba, y qué bueno todo lo que esconden las muchas puertas que aún nos quedan por abrir.

sábado, 8 de noviembre de 2014

berlín

Aterricé en Berlín de noche. No confiaba en encontrar nada barato a esas horas, así que me limité a coger un autobús hacia una estación de tren bastante grande y relativamente céntrica con la esperanza de quedarme dormido en alguna esquina. La suerte, sin embargo, estuvo de mi lado, y frente a la Bahnhof había un albergue moderno con camas desde 10€. Sería medianoche cuando hice el check-in. 

Al día siguiente anduve fácilmente entre 15 y 20 km por toda la ciudad. Atravesé el Tiergarten y crucé por la Puerta de Brandenburgo hacia el antiguo Berlín este y media vuelta. Sobre las siete de la tarde, roto y hambriento, me tumbé a descansar unos minutos en mi litera. Salí a tomar una cerveza y algo de comer, y con mi nulo alemán y algo de inglés creí pedir claramente ambas cosas en un curioso local por allí cerca. La camarera, sin embargo, no lo creyó así y solo me trajo la bebida, por lo que tras una larga espera comprendí que esa sería mi cena y, agotado por el día, no me preocupé en volver a pedir y sí a disfrutar de la primera Ale en aquellas dos semanas de viaje.

Hay unos 70.000 globos repartidos a lo largo de parte del trazado del antiguo muro que dividió físicamente la capital de Alemania en dos durante cerca de treinta años, y como rezaba la foto que compartí no hace mucho en las redes sociales, existen demasiados muros para un mundo tan pequeño. No parece lo más inteligente, pues, que además levantemos los nuestros.

Mañana, en el 25 aniversario de su caída, soltarán esos globos, y sería bonito estar ahí para verlo. Mañana también, o cualquier día, se revela como el momento adecuado para empezar a derribar los propios. Solo así seremos también capaces de celebrarlo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

colorimetría

Siempre me ha llamado la atención cuando alguien me reconoce 10, 15 ó 20 años después ubicándome en su mismo colegio, o barrio, o como amigo de Menganito. Será que el pelo (por exceso o por defecto) y las arrugas no han hecho aún suficiente mella y el pueblo llano identifica en mí a a aquel chiquillo tan bonico y resalao que caminaba como si le fueran a robar el bocadillo a todas horas. Sí, amigos, lo sé... sigo siendo el mismo: mi humildad y mi nariz me preceden. 

Otros se acercan y te saludan como si fuera tu vecino de enfrente, individu@s con quienes probablemente no hayas coincidido ni en los baños de cada bar de moda (o eso crees) porque no te suenan ni bajo hipnosis. Lo segundo que te preguntas (lo primero es si le devuelves el saludo, cosa que terminas haciendo por educación) es si eres tú o tu after shave, que os vuelve loc@s, pero lo descartas al instante (no usas), por lo que solo quedan dos opciones: hacértelo mirar o admitir definitivamente que tu cara es simple y llanamente "vulgar". De esas que un preescolar dibujaría por intuición y que valen tanto para un roto como para un descosío. Insulsa, sin gracia. Simple, chusca, desabrida, estándar, insuficiente. Poca cosa. Un Mr. Potato al cual añadir complementos para formar la imagen del amigo del amigo del amigo al cual tanto te pareces madre mía y oh my gosh. 

Y sí, mi cabeza hace lustros que filtra demasiado la información y elige quedarse con chorradas y datos irrelevantes, pero encuentro parte de verdad en lo otro. Será, pues, que la vida ya no se proyecta en blanco y negro y la suma aditiva de tres colores primarios conforma todo el espectro visible.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

efecto mariposa

"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo."
(Proverbio chino)

Seremos conscientes de que un beso a destiempo, mirar en un ceda o sentarle en ventanilla puede inspirar nuestra historia de amor, evitar la muerte de un líder o llevarle a la felicidad. Y no en ese orden.

martes, 21 de octubre de 2014

gaudeamus

Pereat tristitia, pereant osores.

Y es entonces cuando, dejando a un lado todas esas frases maravillosas que nos recuerdan las mil y una oportunidades que ofrece la vida, que nunca es tarde o que sonriendo sales más guapo en la foto, te obligas a quitarte capas de tristeza. Alguna vez has visto la bolsa de basura abierta, y sabes bien que hay personas que ayudan a retirarla.

lectio magistralis

Suena Love, love, love de Avalanche City, y cada noche al acostarme me ciega la misma farola de al lado. Podría evitarlo, pero tengo asuntos más urgentes que tratar.

sábado, 11 de octubre de 2014

ébola

En estos días inciertos en que vivir (lo siento por la canción) ya no es un arte sino una prueba ininterrumpida donde se pone en juego nuestro sentido común (algo necrosado), nos empeñamos repetidamente en chivarnos del de al lado para salvar nuestro culo al amparo de esa vieja tradición de ver en los demás lo malo en lugar de lo bueno. A mayor inri, leía recientemente que el porcentaje de psicopatías entre los señores que manejan el cotarro es unas cinco veces más común que en el rebaño, así que no es de extrañar escuchar a consejeros hablar de más y a ministras hablar de menos en una especie de orgía de sandeces y 2x1 en meteduras de pata. Pero claro, el que tiene boca se equivoca y la que no da más luce bronceado. Y no, amigos, aquí no dimite ningún Dios creado que la Ciencia ya se encargó de expulsar. Aquí se señala como culpable al último eslabón de una cadena de despropósitos que conviene ocultar al ojo público no sea que se abra el candado y se escape el perro... aunque a unas malas seguimos siendo de muerto el perro se acabó lo que tuviera. Amén. 

Sabéis (y si no os lo cuento) que no soy muy de histerias. Bastante tengo con lo mío como para ir echando espuma por las esquinas o quedarme ad eternum en mi torre esperando la llegada del fin del mundo. Prefiero... no sé... ver cualquier tutorial en las cadenas públicas (absténganse del resto) que me enseñe lo realmente sencillo que puede llegar a ser ponerse y quitarse unos guantes, tanto o más que el lejos-cerca de Coco (gran maestro y amigo). Yo soy muy fan del "ente", además (que dicho así da hasta miedo), y lejos de la crítica fácil y de ser políticamente incorrecto (saben los más cercanos que peco de callado y jamás hablo mal de nadie, no, no) rompo una lanza a favor de su labor dentro del periodismo patrio. No solo es un trabajo (informar) duro, ingrato y mal pagado sino que además lo puede asumir cualquiera, así que es tontería pensar que uno se despierte todas las mañanas con la sana intención de no tener que hacerse amigo de los jefes para conservar su silla. Al fin y al cabo, de aquí a cien años todos calvos, por lo que no merece la pena tirarnos de los pelos por cualquier tontería (ya se caerán solitos).

martes, 30 de septiembre de 2014

citas

Pongámoslo todo en manos del maestro, G.B.S. (Shaw para ti), a quien cito. <<Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que permanecerán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.>>

El párrafo anterior, sacado de un libro recién concluido, guarda poca relación con el corazón de esta entrada, el preciso instante en el que uno comienza a dar rodeos para reencontrarse consigo mismo, perdido en una variable acotada en valores, un camino de ida y vuelta de donde puede que nunca me supe desviar. Y ahora toca eso de aprenderse por enésima vez y revisar el enfoque a espacios previamente compartidos, conmigo como único heredero. No está mal, dice la canción eso de que <<soy el rey de mi propia tierra>> y, además, conozco sobradamente el terreno que piso, aunque cada día lo noto más fangoso. 

Sé que en muchas ocasiones parece que escribiera en clave o sin llamar a las cosas por su nombre. Me escudo en el jurado, el mismo que defendía eso de que las metáforas siguen vigentes hoy en día, solo que ahora son literales. Puestos a citar, y dado que ahora son todo interrogantes en mi cabeza, cerremos con Woody Allen y eso de que <<el amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas>>.

No encontré broche más oportuno.

lunes, 22 de septiembre de 2014

gays versus maricones

Hay días en los que todos perdemos el oremus y navegamos por mares de confusión y chistes malos, estableciendo frentes sin sentido y comparaciones con poca gracia. Hay días en los que somos más narcisos que ayer y, para colmo, salimos de casa con la escopeta cargada por si alguien se nos pone a tiro. También hay días en lo que, bajo la mirada indiscreta de la estulticia, explotamos los malentendidos y hacemos caso omiso del perdón.

No me escondo de esos días: he aprendido (como tú) a convivir con ellos y a no sentir culpabilidad si decido participar en la rifa. Es solo que me puede dar por soltar morfemas por escrito o, a falta de blogs que alimenten mi ego, abandonar la conversación (ignorando el contexto festivo) y dedicarme a tareas más mundanas.

la zona de confort

Puede que el tenista tuviera razón en eso de que las nuevas generaciones vienen con todo resuelto y sin un espíritu de lucha al cual apelar en los momentos más complicados. Al fin y al cabo, el mismo discurso se ha venido repitiendo durante las últimas décadas, desde el momento en que nuestros abuelos encarnaron a una juventud perdida, nuestros padres a una rebelde y nosotros a una malcriada.

Dios (who exists no more) no quiera que nos quiten la tarifa de datos o la paga mensual, porque aunque siempre nos quedaría beber de alguna wifi abierta o poner sonrisa falsa, una súbita y amarga sensación de falta de recursos nos amenazará en las frías noches de invierno en forma de pesadilla recurrente. Lo veo en los egresados (decenas de chavales altamente cualificados con idiomas y carrera de conservatorio cuya siguiente parada es el paro porque nadie les explicó la alternativa) e intuyo esa extraña mezcla entre conformismo y capricho de la que tantos hacen gala, creyéndose más por su fondo de armario y mejores por ser hijos de una vida fácil.

Un servidor se reconoce entre ellos y a ratos recuerda los viejos tiempos de ostracismo y sacrificio. Sin duda hay restos de aquello en mi carácter taciturno y gris, y es por ello no pido a quienes costeen mi jubilación (o no) que sigan mi ejemplo y sí que vivan sus irrepetibles minutos como si no hubiera un mañana. Miraos en Felipe Juan Froilán y seguid su camino: nadie dijo que fuera fácil tener que emigrar tan joven porque el mundo (y la ESO en particular) te dé la espalda.

martes, 2 de septiembre de 2014

el corrillo

Mujeres (pero también hombres) se apelotonan en corrillo frente a la puerta diez minutos antes de la hora para desgranar sus vacaciones cortas e insuficientes y lamentarse por el trabajo arduo y alienante que les espera. La imagen se repetirá a lo largo de estos días, y quizá se prolongue hasta bien entrado el otoño sujeta a pequeños matices como el tema de conversación y el número de prendas a vestir. Las manos sostienen cartones del café casi llenos de sellos mientras apuran el último suspiro de un latte macchiato. Cruzo invisible entre ellas y me fijo en detalles inconexos que poco aportan a la narración. Todavía se intuyen los ecos de un verano de calor espeso y noches cada vez más largas, y en mitad de la plaza un tipo ajeno a todo este cuchicheo que estira lentamente presto a salir a correr. Tal vez esté por encima de todos nosotros.

lunes, 23 de junio de 2014

unfocused

"No hay viento favorable para el que no sabe adónde va."
Séneca

La profundidad de campo (PDC), o ese espacio entre el primer y último punto en foco dentro de un mismo cuadro, depende de varios factores, como la apertura de diafragma o la distancia focal. Este último parámetro es inversamente proporcional a la PDC, de manera que en distancias focales largas (teleobjetivos, zoom) separamos (rompemos) el fondo de la zona de interés, siendo una opción bastante atractiva en planos cortos a personas o detalles a objetos. Con distancias focales cortas (angulares, ojos de pez) basta regular en un punto alejado para tener en foco una gran superficie, ideal para planos de grupo, situación o paisajes.

Me gusta la idea de "compañera de conversación para toda la vida", y por eso la escribí. Más aún la de "elige y abraza", y por eso lo he hecho contigo. Estoy convencido de que el viento es favorable para el que tiene claro su destino, y aunque a veces salimos desenfocados en la foto, me acojo al proverbio holandés que reza: "No puede impedirse el viento, pero pueden construirse molinos". Pues eso.

jueves, 12 de junio de 2014

contraluz

En el regreso me detengo frente al espejo, y retrocedo a la distancia exacta en la que mi rostro se pierde en el contraluz con la terraza. Mi silueta revela una figura más delgada y proporcionada que la de unos meses atrás, y recuerdo eso de que a veces uno tiene que verse desde fuera para adquirir conciencia de las cosas. Pregunto por preguntar al reflejo si puede, como inercia a aquello que me asalta cada vez que me cruzo con alguien un martes, camino a cualquier rincón. ¿Podrá? Porque yo no puedo. "¿Podrás?" Le repito al espejo, y espero iluso a que mi imagen escape a la lógica y se acerque decidido a mí para gritarme "¡Pues claro!". Porque todo el mundo puede, o pudo en algún momento. "Yo pude", me consuelo.

Acabo de leer lo que tantas veces releeré en momentos de apatía, y ante lo que no supe reaccionar a la altura. (Aprenderás, si no lo sabes, que nunca fui de reacciones de esas, a la altura.) Me asaltan detalles como la redondez de tu letra, el tono avejentado de las páginas, decenas de frases que haría propias, el orden escogido, el color de la portada y el gusto en sus ilustraciones. Acostumbras a utilizarlas (las ilustraciones). Me viene aquello sobre el merecimiento, sentencia nacida tal vez del dolor y más tarde desmentida, pero dicha al fin y al cabo. Pero sí, sé que lo merezco o lo merecí en algún momento, como también sé que podré, aunque te arrastre en el proceso.

Si rompo la inercia y me acerco, los rasgos se concretan lentamente en el lienzo de mi cara y yo me redescubro con ellos. Sigue el gesto serio y la mirada triste, pero intuyo algo diferente en quien me mira, pendiente por ubicar, y puede (espero) que bienvenido. Einstein no se sabía más inteligente que los demás, pero sí mucho más inquieto; ahora, mientras escribo estas líneas, y con tantas tareas pendientes, siento una curiosidad infinita hacia mí, hacia ti y hacia todo lo que nos rodea, desde el cielo nocturno hasta el próximo paso de baile por aprender. Te dije que quiero crecer contigo, pero hasta esta frase se me antoja corta.

viernes, 30 de mayo de 2014

break

Y a mitad del camino: un break, que dijo el guionista. Para dejar de lado la vida que no te gusta, todo aquello que te sobra como limpia de lo insano. Azar o voluntad previa, casualidades aprovechadas y domingos sangrientos, como reza la canción.

¿Cómo explicarte lo que nunca fui capaz de aprender? Dime (tú, que maduraste mucho antes el discurso), cómo dar respuesta a preguntas que te sacan una y otra vez de tu letargo. La cabeza piensa, me piensa, piensa en mí, yo, yo y todo aquello o esto y todo (de nuevo) bulle oxidado de no haberlo pensado antes. Y maldigo (me maldigo por inepto) mi silencio ante la bobina de letras sin concierto que surgen en el hueco. Y soy frío (estoy frío) como fría es la distancia y mi certeza de no hablar.

salus per aquam

En el cartel dos manos: la píldora roja y la azul (la toma de decisiones).

En el cartel la idea: elijo ocuparme a preocuparme.

En el espejo mi cuerpo indeleble, cansadas las manos de esculpirlo. (Mi carne quieta.) Y elijo. Elijo acertar en la toma, las palabras sin pre, saberte entre las sábanas y las virtudes del agua. Elijo dudar apenas, sumar enteros y convencerme de un sí. Te elijo a ti y a mí contigo. Elijo, elijo... cansado entre el querer y el deber, la apetencia y las ganas.

lunes, 26 de mayo de 2014

wanderlust

"Wanderlust: fuerte deseo por conocer y explorar el mundo" 

La imagen es sencilla. 

Un patio centenario porticado en tres alturas. Por la mañana temprano, dos participantes en unas jornadas internas de teambuilding de una conocida multinacional dialogan relajados asomados a la baranda de la planta dos. Hace fresco en la sombra, que domina casi toda el recinto hasta alcanzar la planta de sus pies. La luz del sol, tan frontal, les empasta en la foto con el fondo de la galería, pero en vivo es fácil identificarlos por la credencial de su cuello. Probablemente sean de rincones lejanos entre sí, no hayan estudiado bajo el mismo lenguaje ni hayan bebido de las mismas series de televisión, pero ahí están, reencontrándose probablemente tras algún otro workshop celebrado en otra ciudad no tan bonita como esta.

Hay quietud. Hay silencio.

Salgo a tomar un café, para hacer tiempo. Me digo que tal vez va siendo hora de comenzar a tomar descafeinado, pero mi necesidad de estimulantes anula temporalmente esa opción. Solo una mujer, sentada al fondo, me acompaña en el local, y la camarera apura un cigarro en la puerta hablando con otro cliente, así que apuro yo un euro del bolsillo y se lo doy al tiempo que salgo dando las gracias en un correcto castellano. Imagino la misma situación en Colonia, sin ir más lejos, en un no tan correcto alemán, y comienzo a fijarme en pequeños núcleos con los que me cruzo de vuelta a la oficina. La calle está desierta, a pesar de ser casi las nueve de la mañana, en pleno centro, y me pregunto cómo pudo ser el día anterior a la misma hora.

Podría estar en cualquier parte del mundo ahora mismo, bajo el mismo cielo, mirando las mismas caras. Podría hablar en cualquier otro idioma existente y caminar sobre las mismas piedras de la calle Mayor. Al fin y al cabo, nos movemos en los mismos círculos uno y otro día, aprendiendo los mismos nombres y huyendo de los mismos chistes. No... tampoco quiero ser convencional, ni encastrar mi rutina bajo el mismo todo que me vio crecer o darme el primer beso, pero aquí estoy invadido por tu imagen. Y todos mis viajes mentales a otros rincones lejanos entre sí nacen y terminan en tu nombre.

Y lo acepto. Y hay calma. 

viernes, 16 de mayo de 2014

click

- Tengo dos pies izquierdos.
- Cuadran con mis dos derechos.
- No conozco los pasos.
- Yo te guío.

Algo hizo click, y comenzaron el baile.

miércoles, 14 de mayo de 2014

luna llena

Cometeré el error de dar las cosas por hecho, de callar, de no esforzarme. 

El error del perezoso y la apatía. 

El de no pensar o el de pensar demasiado. 

Cometeré el crimen de perderte, de escudarme y renacer. 

El pecado de no sacar conclusiones o el de un dejá vu viajero.

La sinrazón de mentirte, de ocultarte, de ocultarme.

La locura de quererte y no inventarte.

midiendo

Quien dijo que la experiencia es un grado era un canalla. 

Ocupa, en el mejor de los casos, una línea en tu currículum como aptitud profesional, y de paso queda bien ante el imberbe como carta de presentación que pretende ocultar tus inseguridades. La experiencia es tan real como falaz y no hay que fiarse nunca de ella (esto último me lo dijo en persona), así que procuro no lucirla si no llevo en el saco suficientes dosis para ello. No, no soy experto en nada, así que no os fiéis de las canas: la madurez es caduca y los años traen una máscara cada vez más marchita del niño que llevo dentro.

Me pregunto cuántas veces alcanzaré a equivocarme a lo largo del día en todas y cada una de las decisiones que se me plantean: qué camino tomar, qué expresar o cómo enlazar una palabra tras otra. Nunca te acuestas con la convicción de haber hecho lo necesario, lo correcto y, al día siguiente, sigues midiendo, sopesando los pros, los contras y (de paso) su puta madre, como un gilipollas más. Los días pares (para compensar) mi yo cansado, rebelde y más irracional opta por el camino más largo, decir lo que no piensa y dejarse llevar sin más, y entonces probablemente me enfango más hondo, pero hasta el olor más putrefacto me recuerda que estoy vivo.

lunes, 12 de mayo de 2014

domingos

"Igual que viene la vida, se me marcha en un instante."

No he venido a llenar tus domingos (porque aunque sea lo que quiero, eso solo lo eliges tú). Intuyo lo que representas en acto y en potencia, y por poco o mucho que pueda contarte sobre lo mucho o poco que hice o sentí en un pasado, no es más que eso: pasado, el que queda enterrado en un recuerdo vago, del cual sigo aprendiendo y al que consulto de cuando en cuando para no cometer los mismos errores.

Imagino un futuro contigo. Y aunque suene a chiste o pretencioso, no se me va esa imagen de la cabeza como algo esperado y necesario. Cuando preguntan por ti frivolizo, cuando me insisten: "¿cómo estás?" no entro en detalles, cuando mi cuerpo no escucha me deshago, pero cada vez mi vacío es menor a tu lado, mientras sigo descifrando lo que eso significa.

sábado, 10 de mayo de 2014

i

La 'i' es el yo sajón, el mismo que me corrigieron la primera vez que, inocente, quise escribir en minúscula ignorando la magnitud de su verdadero significado. Vocal precisa y cerrada, segmento de trazo libre y juguetón, de sonoridad inocente, que gusta de la comunión con sus hermanas en múltiples diptongos. Letra mutante, la única que cambia de sombrero si el acento es tal que la normativa así lo exige. Mentirosa... gusta de usar complementos y, sin serifa, se esconde en su infinita delgadez para pasar desapercibida entre tanta curvatura. La i sabe latín, y se burla de la griega que, mohína y separada, juega a celestina en la distancia de conceptos coordinados. La nuestra, aun tímida, pide el contacto del baile y se olvida de sí misma en las palabras. 

No todo lo bueno lleva i, pero todo lo que lleva i es bueno, desde tu nombre hasta lo irreal y lo imperfecto.  

domingo, 4 de mayo de 2014

mi vida al revés

¿Se nos puede olvidar sentir? 

Tengo la sal a mano, y mis pies desnudos, cruzados sobre la mesa, mientras me hago una pregunta de la que no quiero respuesta. De repente lo tengo todo para sentirme vivo entre los días grises, pero al querer llorar no puedo hacerlo, y me doy cuenta de que es una de las peores cosas que nos pueden ocurrir.

lunes, 21 de abril de 2014

porcentajes

no seremos nada al cien
por cien
ni tú ni yo ni perfectos
ni heteros ni vírgenes
ni duda ni imagen
nunca lo fuimos
no queramos ahora
morir en la mentira

domingo, 13 de abril de 2014

fukuoka

Ayer apareciste explicándome por qué te llamó la atención "Las cenizas de Ángela". Aludías a este párrafo: 

"La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía". 

Lo que corroboraba tu argumentario acerca de toda religión.

Creo que te dije que era, quizá, el libro que más me ha gustado leer, y creo (también) que aquel fue el último día que te vi. Y surge la estantería repleta de infinitos libros, muchos sobre el lenguaje. Y la barbacoa que te monté y que nunca llegué a utilizar. O el nombre olvidado de ese ron que tenías guardado para momentos especiales y que nunca llegué a probar. Tu pregunta al marcharme tan temprano, apenas después del café.

Tal vez tendría que haberme quedado, pensé ayer. Y es curioso cómo asocia nuestra cabeza algunos momentos, precisamente ayer.


lunes, 7 de abril de 2014

el tiempo

Cada dos o tres lustros todos necesitamos elegir la peor cola del supermercado como bálsamo emocional. Como una noche de Halloween en la que mi prisa congénita me llevó a la señora de carro infinito, la misma que seleccionó cuidadosamente a su víctima más directa en esa dulce niña, cajera por error aquel día. Su plan era premeditado y malvado hasta el paroxismo, y no solo quiso el diablo señalarme el camino erróneo sino inocular en la mente de nuestra asesina de ilusiones que le llevaran la compra a domicilio, lo que requiere (como todos sabemos) un complejo formulario acompañado de un certificado de penales y pruebas de sangre para que la sana intención de Lucifer desemboque en un final inesperado pero necesario como es exigible en todo buen guión según Mckee. 

Tras veinte minutos de reloj, dos infartos de miocardio y una muerte súbita reaccionada con el milagro de la resurrección pascual y tres tequilas, aquello (con forma de señora) cedió el turno a un muerto en vida que en tiempos remotos recordaba a mí. Maldito y condenado, pasé mis dos artículos por el escáner para, un minuto más tarde, verme tirado en la calle, bajo una lluvia imaginada, y completamente decidido a que el Altísimo me llevara lejos.

Me daba rabia que, al fin y al cabo, llegaras antes que yo a casa.    

domingo, 6 de abril de 2014

metalenguaje

Soy muy de tocar, aunque apenas me lance a hacerlo. Tocar como herramienta para aprenderte, como artículo indeterminado entre tu nombre y mi verbo, significante puro carente de lectura. 

Soy muy de tacto, como sentido primario a falta del olor. Tacto para dibujar en mi cabeza un mapa de tu cuerpo y no perderme en la huida.

Soy muy de contacto amistoso, sin más, aunque apenas me prodigue. En son de paz, sin intenciones, porque en este mundo nos falta contacto y nos sobra teclado.

En forma y fondo no me importa hablar en primera persona. En singular o en plural. Llevo tiempo sin tener que hacerlo (y la inercia del arranque siempre me ha llevado un tiempo).

sábado, 5 de abril de 2014

mi brazo al bailar

Despista bastante el que nuestra cabeza encuentre algo de vital importancia que decir al mundo para, un instante después, echarlo a la papelera de reciclaje como algo insignificante incluso para uno mismo.¿Era Buda quien dijo lo de que "tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos" o lo rescató de un tweet algún becario? Venga de donde venga, no he encontrando mayor verdad al leerlo, y todo aquello que surge en un sueño o que agarrota mi brazo al bailar se hace más y más tangible. El día que le ponga cara tal vez esté preparado para devolverle el argumento, y ver qué sucede entonces. 

sábado, 29 de marzo de 2014

echarte de menos

Me llama la atención mi frialdad al no echarte de menos. Al cerrar etapas como quien cierra un bote de nocilla en pleno desafío a nuestra dieta conjunta. No, no te echaré de menos a pesar de tu gratitud perpetua o tu infinita generosidad: así me fui gestando y tú, con tus reveses, contribuiste a mi edificación tan robusta en apariencia y frágil de cimientos. No te echaré de menos (amigo, compañero, confidente, amante) porque fuiste un buen complemento de viaje, sin más, una estampa en mi maleta, como tantas otras que colecciono y que conforman mi pasado, una foto que no imprimiré, una firma sin valor legal. 

Echaré de menos otras cosas tuyas, no a ti, pero esas me las guardo para otro día en el que el sol brille más alto y no tengamos tan inmediato el recuerdo de lo vivido.

la horquilla

Muros, miedos, decisiones, puertas, palabras, signos, pasos, pasos, pasos, y en mitad del camino una horquilla que bifurca tu futuro y en la que los miedos, decisiones, signos juegan un papel determinante para elegir el ramal adecuado. 

No, no me canso de encontrarme con horquillas ni de rescartarlas de mis sábanas tras tu adiós, pero sí quiero pisar más firme el asfalto y asaltar sin red mis dicotomías personales.

miércoles, 26 de marzo de 2014

p.s.

Sin embargo te sientes reubicado en el papel que nunca cediste a un tercero. Porque sabes que naciste para ello, aunque sientas que no mereces vivirlo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

acción reaccción

Sé que no dar con la explicación adecuada a lo que sucede es frustrante: ser respondido con evasivas y sentencias vacías mientras sabes (y no quieres aceptar) que el interlocutor se aleja cada vez más a cada minuto consumido, huyendo de ti hacia no sabes muy bien dónde. 

Sabéis, como yo, que no solo es más fácil decir adiós que oírlo, sino también más ventajista. Y de repente te ves maltragando esa palabra que sabe a losa, decepción y olvido, y tu cerebro (que ahora no es tuyo) pone en marcha toda su maquinaria en la búsqueda de argumentos y contraofertas que hagan recapacitar al contrario, en una batalla perdida que nunca sabrás si se podía haber evitado.

La bofetada es dolorosa y te reubica en una realidad que intuías falsa pero a la que nunca tuviste agallas de quitarle el velo. Tus pilares se resquebrajan y en plena caída libre eres consciente de que nunca se previó una red que amortiguara el golpe. El otro te observa disimulando inútilmente una sonrisa, fiel a ese principio de acción reacción, consciente del abismo y sabedor de su victoria.

Sabe que el telón sigue arriba tras esa despedida, y aunque todavía se le acelera el pulso al recordar el salto a escena, mantiene su apuesta por el giro de guion.

(Aprendió a gustar de cambios continuos, necesarios para no perder el interés.)

miércoles, 12 de marzo de 2014

entretanto

Hay quienes nacieron para desempeñar un determinado oficio, vivir en una determinada escala social y comportarse de una determinada manera. Su cara lo dice. No te imaginas a X siendo encofrador o a Y hablando desde el atril, y me pregunto (por preguntar) si fue antes lo de dentro o lo de fuera, o si una cosa condiciona la otra y viceversa. 

Entretanto, vivo rodeado de fanfarrias, mentirosos, gente falsa y poco dada a la autocrítica. Personas que viven por y para la excusa. Siempre.

No os creáis. Otros son maravillosos. Los más. Solo que priman más los dramas, y los dramas, como la vida misma, gustan de sacar nuestras miserias. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

benedetti

Sé qué polvos trajeron estos lodos
pero saberlo no es la mejor suerte.
Inventaré quién sos. De todos modos,
inventarte es mi forma de creerte.

Todo es desorden dentro. Mi comentario, tu reacción, la chaqueta roja que quisiste llevar, mi manera de quedarme dormido, tu manera de salir del tren, de huir, el mundo mirando a un móvil, tú y yo leyendo un libro, la tempestad ahí afuera, la calma en tu mirada, la noche, tu luz, el caos que nos aliena.

Por suerte es Mario, y todo (aunque no trascienda) tiene sentido.

sábado, 15 de febrero de 2014

martes, 11 de febrero de 2014

somos

Somos un ejército de cobardes, incapaces de batallar por una idea ni jugarnos el pecho por amor. 

Somos pobres infelices, ocultos en su escondite, que matan el tiempo contando los segundos para que muera otro instante previsible.

domingo, 2 de febrero de 2014

la marmota

Envejecer tiene, por encima de las demás, dos claras ventajas. 

1. Vas perdiendo el miedo a ser honesto contigo mismo y, en consecuencia, con los demás.
2. Vas encontrando cada vez más sentido a las lecturas, a las películas y, en general, a los actos de terceros.

Ambas perogrulladas esconden años de profunda reflexión ante el espejo, testigo de mi lento marchitar, y aunque no lo parezca comulgo con la inapreciable belleza de mis arrugas y con el inefable valor de mis canas.

Cada dos de enero puede que te preguntes, como la marmota, cuánto nos quedará de duro invierno.

el norte

En el norte hace frío y sopla el viento con mayor intensidad que en otras latitudes. Tú, como yo, lo sabes bien. Y yo, como tú, me adapto.

La frontera entre norte y sur la marca una simple línea de autobús, cuyo conductor (tal vez ajeno a su verdadera función) evita siempre mirarnos, sea en uno u otro sentido, sintiendo tal vez el abismo que nos separa a quienes vivimos más allá de la avenida. 

Anoche me fijé en ese autobús, y en lo que había, o no, más allá (non terrae plus ultra) y me acordé de ti. Como tantas veces hago.

viernes, 24 de enero de 2014

a la deriva

and now all your love is wasted
then who the hell was I?
'cause now I´m breaking at the bridges
and at the end of all your lines

Resulta frustrante compararse con el resto para comprobar, recurrentemente, cómo sus vidas avanzan mientras la tuya navega a la deriva.

No lo hagáis (compararse).

Limitaos, quienes os parecéis a mí, a dejaros llevar por la marea: dijo el náufrago que nunca sabes qué te puede traer (y lo cierto es que nuestra cabeza no da para mucho más).

el diablo

El Diablo se viste de cenas copiosas en la Esquina del Bernabéu, de cuidados eventos y viajes en preferente. Se viste de grandes talentos, de buenas intenciones, de agendas milimétricamente programadas y calendarios marcados con falsos propósitos. 

Sí, también (y sobre todo) se viste de Prada.

Con el tiempo aprendes a ver la doble cara de la moneda, y a subirte a lomos de gigantes (como Isaac) para contemplar más allá. Así, acabas por asumir que el Diablo (el mismo de antes) se sirve también de buena gente, de padres y madres de familia, de cumplidos feligreses y entregados voluntarios, y ya no sabes cuál es la frontera del bien y del mal, si el Diablo, a pesar de todo, cumple su función de llevarse a los malos con Él, como buen ángel que fue antes de que algún cabrón le quitara las alas.

El Diablo se oculta tras el telón, y nos engaña levantando los aplausos a un público entregado que encima le ríe las gracias. Mueve el mundo, lleva las riendas y marca los tiempos. Hay quienes, inspirados por algún sueño infantil no reprimido, se atreve a ponerle la zancadilla de cuando en cuando, pero lleva las de perder, pues se sabe un islote aislado que no conoce más tierra firme que la suya, y nunca se molestó en tender puentes hacia nuevas aventuras. 

El Diablo no es bueno ni es malo: es tan humano como el que más. Y eso es lo que más me desconcierta, pues vencerlo pasa por acabar con nosotros mismos para actualizarnos a una versión superior, capaz de dar más y mejor con menos recursos, más sencilla e intuitiva, para sacar así el mayor partido al término.

domingo, 12 de enero de 2014

papel de regalo

Lo mejor de la Navidad es que termina. Mientras tanto, tu estrés por tenerlo todo preparado el día X a la hora Y me salpicaba, y no solo no entiendo esa fiebre por compensar gastos en unos u otros (siguiendo eso que dicen de cuanto más te doy más te quiero) sino que tratar de asumirlo me genera arcadas.

Me entristece, al hilo, verle romper mi papel de regalo como si nada (como la rutina diaria de quien orina, ríe o baila sin miedo), pues no sabe apreciar el valor del intento, ni la enseñanza de quien no tiene pero tampoco necesita. Da pena, sí, saberle en la opulencia, tan niño, y causa vértigo pensar adónde nos llevará tanto vacío.

Te comenté que optaba por dos salidas al conflicto, o encajar la sobredosis que nos engulle o vivir con ella. Y claro, ya sabes con cuál me quedé.