domingo, 13 de abril de 2014

fukuoka

Ayer apareciste explicándome por qué te llamó la atención "Las cenizas de Ángela". Aludías a este párrafo: 

"La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía". 

Lo que corroboraba tu argumentario acerca de toda religión.

Creo que te dije que era, quizá, el libro que más me ha gustado leer, y creo (también) que aquel fue el último día que te vi. Y surge la estantería repleta de infinitos libros, muchos sobre el lenguaje. Y la barbacoa que te monté y que nunca llegué a utilizar. O el nombre olvidado de ese ron que tenías guardado para momentos especiales y que nunca llegué a probar. Tu pregunta al marcharme tan temprano, apenas después del café.

Tal vez tendría que haberme quedado, pensé ayer. Y es curioso cómo asocia nuestra cabeza algunos momentos, precisamente ayer.


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