domingo, 29 de diciembre de 2013

campañas

Aquí lo tenemos fácil, y como casi todo el mundo esconde sus pecados sin demasiado empeño, a poquito que alguien se atreva a destapar nuestras vergüenzas contraatacaremos con eso tan manido del "pues anda que tú". Si no tenemos bastante, y resulta (además) que el ataque se produce por múltiples frentes (¡tanto mal hemos creado!) guardamos un as en la manga y enseguida podremos esgrimir eso de que "hay una campaña organizada en mi contra". Y así andamos, entre ytumases y complots, ejerciendo nuestro derecho a bajarnos los pantalones y orinar en la cara de enemigos, demás perroflautas y altaneros que tienen la poca vergüenza de vomitar sandeces en contra de nuestra honorabilidad. 

Ante una hostia, muchos niños nos preguntábamos qué coño habíamos hecho para merecérnosla y así, con un poco de suerte, aprendíamos a no llevarnos otra. Los pocos, que además gozaban de hacerse notar, optaban por denunciar al padre.

jueves, 19 de diciembre de 2013

tres reflexiones

que me hacía yo caminando entre la arboleda.

- La primera retomaba una conversación al teléfono de hace algunos años, donde ella me preguntaba si realmente quería o no comprar, porque me lo pensaba demasiado. Mi respuesta fue que esas cosas necesitaban ser pensadas, porque uno a veces quiere realidades (y no posibilidades).

- La segunda respondía a los muchos viandantes que disfrutan de mojarse en público, a falta de paraguas (objeto ideado para protegerse de la lluvia que casi nadie usa, por complejo).

- La tercera, más tardía, aludía a la infinidad de mensajes que somos capaces de intercambiar por móvil, ejercitando hasta el paroxismo nuestros pulgares, por no hacer una puta llamada.

De lo cual extraigo tres conclusiones.

- La primera, que pecamos de ilusos.

- La segunda, que somos un poco tontos.

- La tercera, que acabaremos gilipollas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

detrás

Desconocemos casi todo del otro.

Te quedas en la conversación del café, en la broma de un viernes a media mañana o en manuales sobre comportamiento para reuniones de más de tres personas. Más allá de discusiones acerca del trabajo, de tópicos sobre el partido o una crítica desacertada de la película que acabas de compartir, ¿quién soy? ¿Quién eres?

¿Qué haces tras los puntos suspensivos? ¿Dentro del paréntesis? 

¿Por qué siempre te veo caminando solo, rodeando de tanto extraño?

domingo, 15 de diciembre de 2013