viernes, 30 de mayo de 2014

break

Y a mitad del camino: un break, que dijo el guionista. Para dejar de lado la vida que no te gusta, todo aquello que te sobra como limpia de lo insano. Azar o voluntad previa, casualidades aprovechadas y domingos sangrientos, como reza la canción.

¿Cómo explicarte lo que nunca fui capaz de aprender? Dime (tú, que maduraste mucho antes el discurso), cómo dar respuesta a preguntas que te sacan una y otra vez de tu letargo. La cabeza piensa, me piensa, piensa en mí, yo, yo y todo aquello o esto y todo (de nuevo) bulle oxidado de no haberlo pensado antes. Y maldigo (me maldigo por inepto) mi silencio ante la bobina de letras sin concierto que surgen en el hueco. Y soy frío (estoy frío) como fría es la distancia y mi certeza de no hablar.

salus per aquam

En el cartel dos manos: la píldora roja y la azul (la toma de decisiones).

En el cartel la idea: elijo ocuparme a preocuparme.

En el espejo mi cuerpo indeleble, cansadas las manos de esculpirlo. (Mi carne quieta.) Y elijo. Elijo acertar en la toma, las palabras sin pre, saberte entre las sábanas y las virtudes del agua. Elijo dudar apenas, sumar enteros y convencerme de un sí. Te elijo a ti y a mí contigo. Elijo, elijo... cansado entre el querer y el deber, la apetencia y las ganas.

lunes, 26 de mayo de 2014

wanderlust

"Wanderlust: fuerte deseo por conocer y explorar el mundo" 

La imagen es sencilla. 

Un patio centenario porticado en tres alturas. Por la mañana temprano, dos participantes en unas jornadas internas de teambuilding de una conocida multinacional dialogan relajados asomados a la baranda de la planta dos. Hace fresco en la sombra, que domina casi toda el recinto hasta alcanzar la planta de sus pies. La luz del sol, tan frontal, les empasta en la foto con el fondo de la galería, pero en vivo es fácil identificarlos por la credencial de su cuello. Probablemente sean de rincones lejanos entre sí, no hayan estudiado bajo el mismo lenguaje ni hayan bebido de las mismas series de televisión, pero ahí están, reencontrándose probablemente tras algún otro workshop celebrado en otra ciudad no tan bonita como esta.

Hay quietud. Hay silencio.

Salgo a tomar un café, para hacer tiempo. Me digo que tal vez va siendo hora de comenzar a tomar descafeinado, pero mi necesidad de estimulantes anula temporalmente esa opción. Solo una mujer, sentada al fondo, me acompaña en el local, y la camarera apura un cigarro en la puerta hablando con otro cliente, así que apuro yo un euro del bolsillo y se lo doy al tiempo que salgo dando las gracias en un correcto castellano. Imagino la misma situación en Colonia, sin ir más lejos, en un no tan correcto alemán, y comienzo a fijarme en pequeños núcleos con los que me cruzo de vuelta a la oficina. La calle está desierta, a pesar de ser casi las nueve de la mañana, en pleno centro, y me pregunto cómo pudo ser el día anterior a la misma hora.

Podría estar en cualquier parte del mundo ahora mismo, bajo el mismo cielo, mirando las mismas caras. Podría hablar en cualquier otro idioma existente y caminar sobre las mismas piedras de la calle Mayor. Al fin y al cabo, nos movemos en los mismos círculos uno y otro día, aprendiendo los mismos nombres y huyendo de los mismos chistes. No... tampoco quiero ser convencional, ni encastrar mi rutina bajo el mismo todo que me vio crecer o darme el primer beso, pero aquí estoy invadido por tu imagen. Y todos mis viajes mentales a otros rincones lejanos entre sí nacen y terminan en tu nombre.

Y lo acepto. Y hay calma. 

viernes, 16 de mayo de 2014

click

- Tengo dos pies izquierdos.
- Cuadran con mis dos derechos.
- No conozco los pasos.
- Yo te guío.

Algo hizo click, y comenzaron el baile.

miércoles, 14 de mayo de 2014

luna llena

Cometeré el error de dar las cosas por hecho, de callar, de no esforzarme. 

El error del perezoso y la apatía. 

El de no pensar o el de pensar demasiado. 

Cometeré el crimen de perderte, de escudarme y renacer. 

El pecado de no sacar conclusiones o el de un dejá vu viajero.

La sinrazón de mentirte, de ocultarte, de ocultarme.

La locura de quererte y no inventarte.

midiendo

Quien dijo que la experiencia es un grado era un canalla. 

Ocupa, en el mejor de los casos, una línea en tu currículum como aptitud profesional, y de paso queda bien ante el imberbe como carta de presentación que pretende ocultar tus inseguridades. La experiencia es tan real como falaz y no hay que fiarse nunca de ella (esto último me lo dijo en persona), así que procuro no lucirla si no llevo en el saco suficientes dosis para ello. No, no soy experto en nada, así que no os fiéis de las canas: la madurez es caduca y los años traen una máscara cada vez más marchita del niño que llevo dentro.

Me pregunto cuántas veces alcanzaré a equivocarme a lo largo del día en todas y cada una de las decisiones que se me plantean: qué camino tomar, qué expresar o cómo enlazar una palabra tras otra. Nunca te acuestas con la convicción de haber hecho lo necesario, lo correcto y, al día siguiente, sigues midiendo, sopesando los pros, los contras y (de paso) su puta madre, como un gilipollas más. Los días pares (para compensar) mi yo cansado, rebelde y más irracional opta por el camino más largo, decir lo que no piensa y dejarse llevar sin más, y entonces probablemente me enfango más hondo, pero hasta el olor más putrefacto me recuerda que estoy vivo.

lunes, 12 de mayo de 2014

domingos

"Igual que viene la vida, se me marcha en un instante."

No he venido a llenar tus domingos (porque aunque sea lo que quiero, eso solo lo eliges tú). Intuyo lo que representas en acto y en potencia, y por poco o mucho que pueda contarte sobre lo mucho o poco que hice o sentí en un pasado, no es más que eso: pasado, el que queda enterrado en un recuerdo vago, del cual sigo aprendiendo y al que consulto de cuando en cuando para no cometer los mismos errores.

Imagino un futuro contigo. Y aunque suene a chiste o pretencioso, no se me va esa imagen de la cabeza como algo esperado y necesario. Cuando preguntan por ti frivolizo, cuando me insisten: "¿cómo estás?" no entro en detalles, cuando mi cuerpo no escucha me deshago, pero cada vez mi vacío es menor a tu lado, mientras sigo descifrando lo que eso significa.

sábado, 10 de mayo de 2014

i

La 'i' es el yo sajón, el mismo que me corrigieron la primera vez que, inocente, quise escribir en minúscula ignorando la magnitud de su verdadero significado. Vocal precisa y cerrada, segmento de trazo libre y juguetón, de sonoridad inocente, que gusta de la comunión con sus hermanas en múltiples diptongos. Letra mutante, la única que cambia de sombrero si el acento es tal que la normativa así lo exige. Mentirosa... gusta de usar complementos y, sin serifa, se esconde en su infinita delgadez para pasar desapercibida entre tanta curvatura. La i sabe latín, y se burla de la griega que, mohína y separada, juega a celestina en la distancia de conceptos coordinados. La nuestra, aun tímida, pide el contacto del baile y se olvida de sí misma en las palabras. 

No todo lo bueno lleva i, pero todo lo que lleva i es bueno, desde tu nombre hasta lo irreal y lo imperfecto.  

domingo, 4 de mayo de 2014

mi vida al revés

¿Se nos puede olvidar sentir? 

Tengo la sal a mano, y mis pies desnudos, cruzados sobre la mesa, mientras me hago una pregunta de la que no quiero respuesta. De repente lo tengo todo para sentirme vivo entre los días grises, pero al querer llorar no puedo hacerlo, y me doy cuenta de que es una de las peores cosas que nos pueden ocurrir.