Pongámoslo todo en manos del maestro, G.B.S. (Shaw para ti), a quien cito. <<Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que permanecerán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.>>
El párrafo anterior, sacado de un libro recién concluido, guarda poca relación con el corazón de esta entrada, el preciso instante en el que uno comienza a dar rodeos para reencontrarse consigo mismo, perdido en una variable acotada en valores, un camino de ida y vuelta de donde puede que nunca me supe desviar. Y ahora toca eso de aprenderse por enésima vez y revisar el enfoque a espacios previamente compartidos, conmigo como único heredero. No está mal, dice la canción eso de que <<soy el rey de mi propia tierra>> y, además, conozco sobradamente el terreno que piso, aunque cada día lo noto más fangoso.
Sé que en muchas ocasiones parece que escribiera en clave o sin llamar a las cosas por su nombre. Me escudo en el jurado, el mismo que defendía eso de que las metáforas siguen vigentes hoy en día, solo que ahora son literales. Puestos a citar, y dado que ahora son todo interrogantes en mi cabeza, cerremos con Woody Allen y eso de que <<el amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas>>.
No encontré broche más oportuno.