lunes, 21 de abril de 2014

porcentajes

no seremos nada al cien
por cien
ni tú ni yo ni perfectos
ni heteros ni vírgenes
ni duda ni imagen
nunca lo fuimos
no queramos ahora
morir en la mentira

domingo, 13 de abril de 2014

fukuoka

Ayer apareciste explicándome por qué te llamó la atención "Las cenizas de Ángela". Aludías a este párrafo: 

"La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía". 

Lo que corroboraba tu argumentario acerca de toda religión.

Creo que te dije que era, quizá, el libro que más me ha gustado leer, y creo (también) que aquel fue el último día que te vi. Y surge la estantería repleta de infinitos libros, muchos sobre el lenguaje. Y la barbacoa que te monté y que nunca llegué a utilizar. O el nombre olvidado de ese ron que tenías guardado para momentos especiales y que nunca llegué a probar. Tu pregunta al marcharme tan temprano, apenas después del café.

Tal vez tendría que haberme quedado, pensé ayer. Y es curioso cómo asocia nuestra cabeza algunos momentos, precisamente ayer.


lunes, 7 de abril de 2014

el tiempo

Cada dos o tres lustros todos necesitamos elegir la peor cola del supermercado como bálsamo emocional. Como una noche de Halloween en la que mi prisa congénita me llevó a la señora de carro infinito, la misma que seleccionó cuidadosamente a su víctima más directa en esa dulce niña, cajera por error aquel día. Su plan era premeditado y malvado hasta el paroxismo, y no solo quiso el diablo señalarme el camino erróneo sino inocular en la mente de nuestra asesina de ilusiones que le llevaran la compra a domicilio, lo que requiere (como todos sabemos) un complejo formulario acompañado de un certificado de penales y pruebas de sangre para que la sana intención de Lucifer desemboque en un final inesperado pero necesario como es exigible en todo buen guión según Mckee. 

Tras veinte minutos de reloj, dos infartos de miocardio y una muerte súbita reaccionada con el milagro de la resurrección pascual y tres tequilas, aquello (con forma de señora) cedió el turno a un muerto en vida que en tiempos remotos recordaba a mí. Maldito y condenado, pasé mis dos artículos por el escáner para, un minuto más tarde, verme tirado en la calle, bajo una lluvia imaginada, y completamente decidido a que el Altísimo me llevara lejos.

Me daba rabia que, al fin y al cabo, llegaras antes que yo a casa.    

domingo, 6 de abril de 2014

metalenguaje

Soy muy de tocar, aunque apenas me lance a hacerlo. Tocar como herramienta para aprenderte, como artículo indeterminado entre tu nombre y mi verbo, significante puro carente de lectura. 

Soy muy de tacto, como sentido primario a falta del olor. Tacto para dibujar en mi cabeza un mapa de tu cuerpo y no perderme en la huida.

Soy muy de contacto amistoso, sin más, aunque apenas me prodigue. En son de paz, sin intenciones, porque en este mundo nos falta contacto y nos sobra teclado.

En forma y fondo no me importa hablar en primera persona. En singular o en plural. Llevo tiempo sin tener que hacerlo (y la inercia del arranque siempre me ha llevado un tiempo).

sábado, 5 de abril de 2014

mi brazo al bailar

Despista bastante el que nuestra cabeza encuentre algo de vital importancia que decir al mundo para, un instante después, echarlo a la papelera de reciclaje como algo insignificante incluso para uno mismo.¿Era Buda quien dijo lo de que "tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos" o lo rescató de un tweet algún becario? Venga de donde venga, no he encontrando mayor verdad al leerlo, y todo aquello que surge en un sueño o que agarrota mi brazo al bailar se hace más y más tangible. El día que le ponga cara tal vez esté preparado para devolverle el argumento, y ver qué sucede entonces.