miércoles, 12 de noviembre de 2014

puertas (edited)

Rescato una entrada de un blog intermedio que en breve borraré. Hay escritos que sirven para muchos miércoles, como las películas:

Desde que recuerdo me gusta el cine. Puede ser porque siempre ha logrado remover cosas por dentro que la realidad no conseguía, o empleaba más tiempo en hacerlo. Nos falta, pues, algún violín en el momento adecuado, o seleccionar únicamente aquellas escenas que hacen avanzar la historia, prescindiendo del resto.

El cine fue una puerta abierta a otras: los libros, la pintura, el dibujo, el teatro, la música... todas ellas tan importantes o más que la primera. En eso consisten las puertas, al fin y al cabo, en ser paso hacia una realidad nueva, y son lo que nos hace seguir escribiendo nuestra historia, frente a aquellos que encuentran acomodo en una única habitación.

Creo que todo aquel que no tiene miedo a cruzar estas y otras líneas no puede ser mala persona. Todo aquel que se sorprendió a sí mismo en los ojos de otro, que hizo suyo lo de fuera y viceversa, no puede sino hacer el bien. Qué bueno es lo que nos rodea, a pesar de lo dura que se hace a menudo la criba, y qué bueno todo lo que esconden las muchas puertas que aún nos quedan por abrir.

sábado, 8 de noviembre de 2014

berlín

Aterricé en Berlín de noche. No confiaba en encontrar nada barato a esas horas, así que me limité a coger un autobús hacia una estación de tren bastante grande y relativamente céntrica con la esperanza de quedarme dormido en alguna esquina. La suerte, sin embargo, estuvo de mi lado, y frente a la Bahnhof había un albergue moderno con camas desde 10€. Sería medianoche cuando hice el check-in. 

Al día siguiente anduve fácilmente entre 15 y 20 km por toda la ciudad. Atravesé el Tiergarten y crucé por la Puerta de Brandenburgo hacia el antiguo Berlín este y media vuelta. Sobre las siete de la tarde, roto y hambriento, me tumbé a descansar unos minutos en mi litera. Salí a tomar una cerveza y algo de comer, y con mi nulo alemán y algo de inglés creí pedir claramente ambas cosas en un curioso local por allí cerca. La camarera, sin embargo, no lo creyó así y solo me trajo la bebida, por lo que tras una larga espera comprendí que esa sería mi cena y, agotado por el día, no me preocupé en volver a pedir y sí a disfrutar de la primera Ale en aquellas dos semanas de viaje.

Hay unos 70.000 globos repartidos a lo largo de parte del trazado del antiguo muro que dividió físicamente la capital de Alemania en dos durante cerca de treinta años, y como rezaba la foto que compartí no hace mucho en las redes sociales, existen demasiados muros para un mundo tan pequeño. No parece lo más inteligente, pues, que además levantemos los nuestros.

Mañana, en el 25 aniversario de su caída, soltarán esos globos, y sería bonito estar ahí para verlo. Mañana también, o cualquier día, se revela como el momento adecuado para empezar a derribar los propios. Solo así seremos también capaces de celebrarlo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

colorimetría

Siempre me ha llamado la atención cuando alguien me reconoce 10, 15 ó 20 años después ubicándome en su mismo colegio, o barrio, o como amigo de Menganito. Será que el pelo (por exceso o por defecto) y las arrugas no han hecho aún suficiente mella y el pueblo llano identifica en mí a a aquel chiquillo tan bonico y resalao que caminaba como si le fueran a robar el bocadillo a todas horas. Sí, amigos, lo sé... sigo siendo el mismo: mi humildad y mi nariz me preceden. 

Otros se acercan y te saludan como si fuera tu vecino de enfrente, individu@s con quienes probablemente no hayas coincidido ni en los baños de cada bar de moda (o eso crees) porque no te suenan ni bajo hipnosis. Lo segundo que te preguntas (lo primero es si le devuelves el saludo, cosa que terminas haciendo por educación) es si eres tú o tu after shave, que os vuelve loc@s, pero lo descartas al instante (no usas), por lo que solo quedan dos opciones: hacértelo mirar o admitir definitivamente que tu cara es simple y llanamente "vulgar". De esas que un preescolar dibujaría por intuición y que valen tanto para un roto como para un descosío. Insulsa, sin gracia. Simple, chusca, desabrida, estándar, insuficiente. Poca cosa. Un Mr. Potato al cual añadir complementos para formar la imagen del amigo del amigo del amigo al cual tanto te pareces madre mía y oh my gosh. 

Y sí, mi cabeza hace lustros que filtra demasiado la información y elige quedarse con chorradas y datos irrelevantes, pero encuentro parte de verdad en lo otro. Será, pues, que la vida ya no se proyecta en blanco y negro y la suma aditiva de tres colores primarios conforma todo el espectro visible.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

efecto mariposa

"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo."
(Proverbio chino)

Seremos conscientes de que un beso a destiempo, mirar en un ceda o sentarle en ventanilla puede inspirar nuestra historia de amor, evitar la muerte de un líder o llevarle a la felicidad. Y no en ese orden.