miércoles, 7 de marzo de 2018

soleta

Timoteo, cada noche al acostarse, llevaba a cabo la misma rutina.
- ¡Chica, traeme un vaso de agua! -gritaba.
Llamaba "chica" a Justa, aun cuando mi abuela ya gozaba de cierta edad, y a menudo le bastaba poner un pie en el primer peldaño de la escalera, camino de su cuarto, para acordarse otra vez de ella y de su sed repentina. Mientras, Julita le recriminaba en alto esa actitud, a lo que mi abuelo respondía llamándola "soleta" o "descarada", lo mismo daba una cosa que otra, y mi madre con su rabia a otra parte, porque quién es una niña para meterse en cosas que no son de su incumbencia.

Mañana es un buen día para acordarse de estas cosas. Pasado también.

Y al otro.

viernes, 22 de diciembre de 2017

la perra chica

Ojalá te quede tiempo para contarle a quien ya sabes tus historias. Nos nutrimos de ellas, al fin y al cabo, y nos ayudan a crecer como héroes sin capa ni antifaz, libres de pensamiento. (Ajenos a los hilos que mueven el mundo.)

Nadie entenderá eso que nos cuentas todos los años. Lo de los cinco céntimos y la naranja que recibías como regalo de Navidad siendo pequeño, y cómo lo primero (la perra chica) lo tenías que devolver al día siguiente, que había que comer. Nos faltará memoria, y puede que las ganas de tenerla.

miércoles, 2 de agosto de 2017

bitte, siempre

Si eso de ser feliz es pedir demasiado, ojalá
viva al menos el presente con salud y sin carencias.

Murakami, 'Yesterday'

Siento que debo contestar con esa frase cuando me das las gracias, eliminando tácitamente cualquier posible fecha de caducidad que anule la validez de mi respuesta. Hay cosas que son así, para siempre, o al menos me gusta creer en eso, por obstinados que seamos con marcar un fin a todo.


Me gusta ver decenas de bicicletas apiladas en cualquier baranda de la ciudad, y no me cuesta imaginarte montada en una, confundiéndote entre locales aquí o en otro punto del planeta. Tal vez tú, como el protagonista de ese cuento, seas diferente al resto y perdamos el contacto de repente, sin llamadas ni notas a pie de página. Tras el duelo, my friend, querré eso mismo para los dos, y que todo nos duela menos.



lunes, 12 de junio de 2017

si te dijera

Te asustarías si te dijera que he soñado contigo un par de veces, dando continuidad a lo que nunca nos dijimos despiertos. Puede que así sacie mi inquietud, aunque soy más de los que piensan que todo se reduce a dos maneras opuestas de buscarse. Suponiendo que tú lo hagas. (Buscarme.)

Si sales corriendo, no haré por retenerte. Si persistes, dudaré si abrirte o no la puerta. Si logras entrar, no prometeré nada.

sábado, 10 de junio de 2017

héroes

Hace unas semanas, Pablo perdió la vida al mediar en una pelea a la puerta de una discoteca. Esa noche estaba celebrando su cumpleaños y le tocó a él, como tantas veces nos toca al resto, coincidir en tiempo y lugar con la sinrazón de terceros. Esto funciona así.

El chico, que tenía solo 22 años, ya se había ganado el rol de superhéroe con solo 5, cuando donó médula a su hermano y prolongó con ese gesto la vida de este un ratito más, lo que mola mucho y suma puntos en las puertas del Cielo. Pablo era así, un imbécil empeñado en dejar huella, y para colmo su familia autorizó la donación de sus órganos tras confirmarse su fallecimiento: una guinda en toda regla. 
 
Me atrevería a decir que ninguna calle, plaza o papelera llevará el nombre de este chico sin apellido. Al fin y al cabo, ni él era skater ni el agresor yihadista. Y no me parece mal, al fin y al cabo todo Superman necesita de una Lois Lane que escriba loas a su nombre, y en tiempos como estos es lícita la búsqueda de referentes morales ante la escasez de candidatos. 


Recuerdo la portada de un diario deportivo donde etiquetaban a unos jugadores como los amos del universo, y con esa misma autoridad mal ejercida nos atrevemos a confundir una víctima con héroe. No sé, todo es confuso. Tal vez nos fuera mejor con menos misas y títulos póstumos, sin tanto muerto y con más Ignacios vivos.

Mañana, ante cualquier otra injusticia, volveremos a dar la espalda. Perderemos la opción a capa pero seguiremos respirando. Y nada habrá cambiado. 


domingo, 5 de marzo de 2017

el niño que lo tenía todo

Llevaba puesta la equipación del equipo de fútbol donde juega. Conducía el deportivo de juguete que probablemente le regalaron estas pasadas Navidades. Peinaba como tantos iconos del siglo XXI, rapado al lateral y flequillo ondulado al centro. Tenía ese aire altivo y ausente. 

Pensé que, probablemente, nunca sería una niña con pene. Y lo juzgué, agradeciendo que no fuera hijo mío.

miércoles, 8 de febrero de 2017

este es el nivel

Lunes. Es de noche. Estás sentado en la parte de atrás de una sala. Al fin y al cabo, sois cuatro gatos y no habrá excesivas molestias causadas por hordas de gente alrededor rumiando palomitas y riendo a carcajada limpia: lo que vas a ver no es una comedia. Sin embargo te equivocas, y te percatas en el preciso instante en que ves subir por el pasillo a esas tres muchachas esbeltas, risueñas y ungidas de un dinamismo pobremente contenido que se hace plausible en el acto de abrir y moldear una bolsa de snacks, algo que, dicho sea de paso, un servidor desconocía que pudiera alargarse durante más de hora y media. Sentadas a tres metros de ti, tu educación pesa más que tu quijotismo y contienes un comentario fútil mas, así lo entiendes, necesario que, en honor a la justicia, sí hace tu acompañante.

Hoy vuelves a ir al mismo cine porque eres así y sabes que en ciertos sitios se empeñan en dejar entrar a cualquiera, y ese mismo poco tino en el control de acceso lo tienen también con la pareja de delante. Dos personas, dirías, de una cierta madurez, de buena familia y sensatas que, sin duda, muestran un gusto cinematográfico admirable al haber escogido el mismo título que tú y otros tantos millones de espectadores. Evidentemente, las apariencias ya sabemos lo que hacen y a mitad de metraje te planteas seriamente si lo que comentan entre sí a un volumen cuestionable no es sino una lectura dramatizada del guion conforme se suceden las escenas en pantalla: ¡qué manera de hablar! ¿Acaso son dobladores de profesión para el gremio de los lerdos, o se han dejado la educación en el bolso pensando que, tal vez, aquello es como estar en el salón de sus casas con figuración de fondo?

No sé... Bueno sí, sí que sé. Sé que es mucho pedir vivir rodeado de personas leídas, empáticas, honestas, elocuentes y capaces que hablar (cuando deben) de algo más que de sus hijos o de fútbol o de vídeos de youtube o de trabajo o de lo buenos y guapos que son comparados con el resto. Gente humilde, rica de alma, entusiasta y, en definitiva, que ilumine. 

Cuando estudiaba a menudo me decían eso de que se aprende tanto o más de una mala película que de una buena, pero qué queréis que os diga, generalmente estoy de mejor humor para las segundas y, para muestra, un botón. Resumo a continuación la conversación en un grupo de Whasapp de hace tan solo unas horas (corrijo ortografía y puntuación porque os quiero).

A. 3.40 pm. Fulanita, están los bomberos en la puerta principal, ¿sabes algo?
A. 3.40 pm. No me he podido parar, estoy en el garaje.
A. 3.50 pm. Ya se han ido.
B. 3.55 pm. ¿Los bomberos?
A. 4.38 pm. Y la guardia civil.
A. 4.38 pm. No sé nada.
C (Fulanita). 4.49 pm. Yo he visto entrar a eso de las XXX a dos bomberos y dos policías desde mi ventana.
C. 4.50 pm. No sé qué ha pasado.
C. 4.50 pm. Con las venecianas no he podido ver a qué portal entraban, debía ser el X, Y o Z.
A. 4.57 pm. Pues no sé.

Sin duda ha sido muy ilustrativo, de lo mejor de mi día, y para cuando me entraron ganas de aportar a la conversación con algo lúcido, meditado y que estuviera a la altura, algo así como un: "Diego. 5.19 pm. Pues muy bien.", se había perdido el interés informativo y yo ya me había enamorado de Emma Stone.