Despista bastante el que nuestra cabeza encuentre algo de vital importancia que decir al mundo para, un instante después, echarlo a la papelera de reciclaje como algo insignificante incluso para uno mismo.¿Era Buda quien dijo lo de que "tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos" o lo rescató de un tweet algún becario? Venga de donde venga, no he encontrando mayor verdad al leerlo, y todo aquello que surge en un sueño o que agarrota mi brazo al bailar se hace más y más tangible. El día que le ponga cara tal vez esté preparado para devolverle el argumento, y ver qué sucede entonces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario