"Wanderlust: fuerte deseo por conocer y explorar el mundo"
La imagen es sencilla.
Un patio centenario porticado en tres alturas. Por la mañana temprano, dos participantes en unas jornadas internas de teambuilding de una conocida multinacional dialogan relajados asomados a la baranda de la planta dos. Hace fresco en la sombra, que domina casi toda el recinto hasta alcanzar la planta de sus pies. La luz del sol, tan frontal, les empasta en la foto con el fondo de la galería, pero en vivo es fácil identificarlos por la credencial de su cuello. Probablemente sean de rincones lejanos entre sí, no hayan estudiado bajo el mismo lenguaje ni hayan bebido de las mismas series de televisión, pero ahí están, reencontrándose probablemente tras algún otro workshop celebrado en otra ciudad no tan bonita como esta.
Hay quietud. Hay silencio.
Hay quietud. Hay silencio.
Salgo a tomar un café, para hacer tiempo. Me digo que tal vez va siendo hora de comenzar a tomar descafeinado, pero mi necesidad de estimulantes anula temporalmente esa opción. Solo una mujer, sentada al fondo, me acompaña en el local, y la camarera apura un cigarro en la puerta hablando con otro cliente, así que apuro yo un euro del bolsillo y se lo doy al tiempo que salgo dando las gracias en un correcto castellano. Imagino la misma situación en Colonia, sin ir más lejos, en un no tan correcto alemán, y comienzo a fijarme en pequeños núcleos con los que me cruzo de vuelta a la oficina. La calle está desierta, a pesar de ser casi las nueve de la mañana, en pleno centro, y me pregunto cómo pudo ser el día anterior a la misma hora.
Podría estar en cualquier parte del mundo ahora mismo, bajo el mismo cielo, mirando las mismas caras. Podría hablar en cualquier otro idioma existente y caminar sobre las mismas piedras de la calle Mayor. Al fin y al cabo, nos movemos en los mismos círculos uno y otro día, aprendiendo los mismos nombres y huyendo de los mismos chistes. No... tampoco quiero ser convencional, ni encastrar mi rutina bajo el mismo todo que me vio crecer o darme el primer beso, pero aquí estoy invadido por tu imagen. Y todos mis viajes mentales a otros rincones lejanos entre sí nacen y terminan en tu nombre.
Y lo acepto. Y hay calma.
Podría estar en cualquier parte del mundo ahora mismo, bajo el mismo cielo, mirando las mismas caras. Podría hablar en cualquier otro idioma existente y caminar sobre las mismas piedras de la calle Mayor. Al fin y al cabo, nos movemos en los mismos círculos uno y otro día, aprendiendo los mismos nombres y huyendo de los mismos chistes. No... tampoco quiero ser convencional, ni encastrar mi rutina bajo el mismo todo que me vio crecer o darme el primer beso, pero aquí estoy invadido por tu imagen. Y todos mis viajes mentales a otros rincones lejanos entre sí nacen y terminan en tu nombre.
Y lo acepto. Y hay calma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario