domingo, 29 de diciembre de 2013

campañas

Aquí lo tenemos fácil, y como casi todo el mundo esconde sus pecados sin demasiado empeño, a poquito que alguien se atreva a destapar nuestras vergüenzas contraatacaremos con eso tan manido del "pues anda que tú". Si no tenemos bastante, y resulta (además) que el ataque se produce por múltiples frentes (¡tanto mal hemos creado!) guardamos un as en la manga y enseguida podremos esgrimir eso de que "hay una campaña organizada en mi contra". Y así andamos, entre ytumases y complots, ejerciendo nuestro derecho a bajarnos los pantalones y orinar en la cara de enemigos, demás perroflautas y altaneros que tienen la poca vergüenza de vomitar sandeces en contra de nuestra honorabilidad. 

Ante una hostia, muchos niños nos preguntábamos qué coño habíamos hecho para merecérnosla y así, con un poco de suerte, aprendíamos a no llevarnos otra. Los pocos, que además gozaban de hacerse notar, optaban por denunciar al padre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario