Me llama la atención mi frialdad al no echarte de menos. Al cerrar etapas como quien cierra un bote de nocilla en pleno desafío a nuestra dieta conjunta. No, no te echaré de menos a pesar de tu gratitud perpetua o tu infinita generosidad: así me fui gestando y tú, con tus reveses, contribuiste a mi edificación tan robusta en apariencia y frágil de cimientos. No te echaré de menos (amigo, compañero, confidente, amante) porque fuiste un buen complemento de viaje, sin más, una estampa en mi maleta, como tantas otras que colecciono y que conforman mi pasado, una foto que no imprimiré, una firma sin valor legal.
Echaré de menos otras cosas tuyas, no a ti, pero esas me las guardo para otro día en el que el sol brille más alto y no tengamos tan inmediato el recuerdo de lo vivido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario