En el norte hace frío y sopla el viento con mayor intensidad que en otras latitudes. Tú, como yo, lo sabes bien. Y yo, como tú, me adapto.
La frontera entre norte y sur la marca una simple línea de autobús, cuyo conductor (tal vez ajeno a su verdadera función) evita siempre mirarnos, sea en uno u otro sentido, sintiendo tal vez el abismo que nos separa a quienes vivimos más allá de la avenida.
Anoche me fijé en ese autobús, y en lo que había, o no, más allá (non terrae plus ultra) y me acordé de ti. Como tantas veces hago.
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