Pereat tristitia, pereant osores.
Y es entonces cuando, dejando a un lado todas esas frases maravillosas que nos recuerdan las mil y una oportunidades que ofrece la vida, que nunca es tarde o que sonriendo sales más guapo en la foto, te obligas a quitarte capas de tristeza. Alguna vez has visto la bolsa de basura abierta, y sabes bien que hay personas que ayudan a retirarla.
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