Probablemente ya lo haya comentado en otra entrada o en otro blog (es lo que tiene escribir sin cobrar), pero me parece siempre un tema interesante y merecedor de revisiones.
Ya os han contado eso de los tres factores clave en la comunicación: el mensaje, la emoción y la corporalidad. Es importante, también, refrescar que el peso que cada una tiene a la hora de hacerse entender responde a un 7%, 38% y 55% respectivamente (el factor cultural no altera demasiado los porcentajes), así que si desconocías el dato puede que tras quedársete el culo torcío entiendas muchas cosas de ahora en adelante. No basta, pues, con decir un "te quiero" o un "lo siento", hay que acompañarlo con intenciones, con gestos y, si es posible, con hechos (esto ya es de matrícula), así que medios de los que dependemos hoy en día: correos, redes sociales, whatsapp y demás mierdas se antojan insuficientes en muchos momentos donde la palabra no basta y se requiere de un extra que a menudo no queremos encontrar. Tampoco valen a veces los emoticonos, por mucho que ya estén disponibles aquellos subiditos de tono (sí, amigos, ahora para proponer sexo oral en el ascensor al adversario basta poner dos dibujitos y un interrogante).
Planteároslo, de verdad. Aparcad el móvil, apagad el ordenador y miraos a los ojos. Proponed un downgrade en vuestros hábitos de vida y abrazad las bondades de lo analógico. Puede que hasta os redescubráis un mínimo, aunque con aprender un poquito de la persona que tenéis delante ya me daría con un canto en los dientes.
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