Queridos niños,
os tengo que confesar que yo no sería un buen padre para vosotros. Pero tranquilos, las probabilidades de que esto ocurra son escasas y, en el peor de los casos, solo afectaría a uno o dos ejemplares de vuestra especie. La mayoría, pues, podréis seguir siendo educados por auténticos profesionales que os querrán y cuidarán forever and ever, y no tendréis que sufrir estos desvaríos de viejo rancio, aburrido y, sin duda, un pelín conservador. Se le atribuye a Churchill eso de que quien de joven no es comunista es que no tiene corazón, y quien de viejo es comunista es que no tiene cabeza (o algo así), pero lo mío no va por ese lado y, como curiosidad, os diré que discrepo con la segunda parte de la cita.
Ayer leía con cierto estupor que ya podéis hacer la comunión civil en según qué privilegiado lugar o, dicho de otra manera, la última gilipollez (disculpad mi lenguaje) sacada de la chistera de algunos. Por suerte, dejé de leer a tiempo movido por la frecuencia cada vez mayor de mis arcadas, y evité llegar a mayores al recordar eso de que, como ocurre con Halloween, puede que no tenga ningún sentido que alguien celebre copias baratas de algo que no le pertenece, pero pocas cosas hay más españolas que lo de apuntarse a fiestas ajenas. Lo justificaba alguno como el festejo del "paso de la infancia a la adolescencia"... sin duda un recuerdo imborrable en todos aquellos que nos vestimos por primera vez de etiqueta para poner cara de what the fuck ante mil fotos que años después escondemos bajo siete candados por vergüenza. El acto se suma al tren que ya arrancó el bautizo civil (o aquello por lo que los padres se comprometen a defender los derechos de los niños, con dos cojones) y sin duda es preludio de la confirmación civil (o aquella efeméride en la vida de todo púber en la que admite seudoconscientemente la estupidez adquirida).
Llamadme radical si a mi descendencia no le proporcione su particular dosis de protagonismo, supongo que el café para todos genera adicción, y parece que en exceso (como casi todo) no conviene. Soy más del think by yourself (si de mayores me salen krishnas o diputados, allá ellos) y de la comida casera, donde me reservaría mi inevitable cuota de autoritarismo al evitarles burgerkines y otras mierdas cancerígenas. Su colon me lo agradecerá.
Niños... entes celestiales que venís con un pan integral sin gluten ni lactosa bajo en sal y azúcar bajo el brazo (la corteza ya os la quito yo), todavía recuerdo la cara de algunos de vosotros hace unos días, cuando tras el sorteo de bicicletas insultabais al por mayor mientras zarandeabais las vallas por no haber sido agraciados, o la mala baba de aquella princesita zampabollos cuando exigía unos snacks a la mujer que se comió a su madre. Criaturas adorables... no me malinterpretéis al querer concederos a veces las dos hostias que por descuido nunca os dieron: os amo igual. No es culpa vuestra si tenéis que pertenecer al grupo y disfrazaros de walkers en un día tan señalado como hoy, os dejáis llevar y es normal. Yo, blogger demagogo que tanto critica, actuaría igual a vuestra edad, y el hecho de haber salido un poco monger a pesar de recibir más noes que síes de pequeño se debe únicamente a mi incapacidad congénita de adaptarme o morir.
Pero soy optimista (Churchill también dijo que no parece muy útil ser otra cosa) y, a pesar de todo, confío en vosotros. No tengo muy claro quién pagará las pensiones de quién, pero mientras algunos aprendáis a pasar las páginas de un libro antes de deslizar el dedo por una pantalla táctil, y otros sepáis todavía el valor y la ilusión que se esconde tras un regalo, tal vez no todo esté perdido.

GRanD3!!!
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