"He reinado más de cincuenta años, en victoria o paz (...). En esta situación, he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce."
Abderramán III
Sin ánimo de ponernos trascendentes, cosa que yo,
personalmente, no podría hacer aunque quisiera, hablábamos de lo virtual, de lo
divino y de lo humano, de dobles vidas y otras, que aun siendo una, no siempre
son lo que parecen. Tendemos a mostrar siempre una mejor versión de nosotros
mismos de la que realmente es, generando esa sensación en terceros de "oh,
mira, qué cosas hace o dice o piensa y qué envidia" cuando en realidad
nuestro día a día es tan ordinario como el de cualquiera. Y no es casual ni
tiene que serlo que los hombres (en masculino), dentro de nuestra limitación
genética e intelectual, juguemos a estrategas dando pasos que responden a un
porqué, publicando (por ejemplo) tal o cual archivo en un momento determinado o
comentando el de otro para hacernos notar.
Casi todo es mentira, entonces, y digo casi por
los muchos pequeños detalles que podemos reflejar a través de una pantalla,
pero poco más. Quiénes somos, y qué nos hace temblar de tristeza o alegría, se
suele medir mejor bajo las sábanas, con una copa o al ritmo de una canción del
jukebox. El algodón, por desgracia, termina engañando y, si no, que se lo
pregunten al califa.
gRand3!
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