La 'i' es el yo sajón, el mismo que me corrigieron la primera vez que, inocente, quise escribir en minúscula ignorando la magnitud de su verdadero significado. Vocal precisa y cerrada, segmento de trazo libre y juguetón, de sonoridad inocente, que gusta de la comunión con sus hermanas en múltiples diptongos. Letra mutante, la única que cambia de sombrero si el acento es tal que la normativa así lo exige. Mentirosa... gusta de usar complementos y, sin serifa, se esconde en su infinita delgadez para pasar desapercibida entre tanta curvatura. La i sabe latín, y se burla de la griega que, mohína y separada, juega a celestina en la distancia de conceptos coordinados. La nuestra, aun tímida, pide el contacto del baile y se olvida de sí misma en las palabras.
No todo lo bueno lleva i, pero todo lo que lleva i es bueno, desde tu nombre hasta lo irreal y lo imperfecto.
wow. me he quedado corta.
ResponderEliminargrand3
ResponderEliminary lo importante y lo infinito,lo inmenso e intenso,lo imperecedero...tambien lleva i
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